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05-02-2009 madri+d
FUENTE | Universidad Complutense de Madrid - madri+d
En el año 2003 se celebró el cincuentenario de la publicación de la resolución de la estructura en doble hélice del ADN. Como consecuencia de esta celebración, y del gran número de conmemoraciones y publicaciones a las que dio lugar, se difundió y popularizó el papel esencial de esta molécula en el mantenimiento de la información necesaria para la vida. Consecuentemente, la cultura popular ya ha asumido que el “ADN es la base de la vida”.
Sin embargo, este mensaje es en parte inexacto, pues el ADN no es nada sin la participación de las proteínas. Al igual que un potente ordenador resulta completamente inútil sin los programas necesarios para interpretar la información que almacena en su disco duro, por muy grande que sea ésta, las moléculas de los ácidos nucleicos necesitan la intervención de las proteínas. Sin la actuación de estas moléculas tan versátiles, no sería posible el almacenamiento, descodificación y ejecución de las instrucciones codificadas por ellos. En definitiva, la verdadera “base de la vida” radica en la adecuada armonización de las relaciones que se establecen entre ambos tipos de moléculas, proteínas y ácidos nucleicos.
Por otro lado, vivimos un momento en el que se asiste a una auténtica explosión con respecto a la secuenciación de genomas de los más variados organismos. El contenido de esta información aumenta de forma prácticamente exponencial, pero no lo hace al mismo ritmo el conocimiento sobre las proteínas. En definitiva, se dispone de un buen montón de discos duros, bien llenos, pero todavía hay pocos programas utilizables. Por este motivo, la comunidad científica vuelve a centrar su interés sobre las proteínas que, si bien nunca habían sido completamente abandonadas, sí habían perdido gran parte de su protagonismo, especialmente durante las dos últimas décadas.
En el libro que nos ocupa, lo que se hace es, precisamente, un relato breve y sencillo sobre los principales hitos científicos que llevaron a lo que hoy constituye nuestra comprensión moderna de lo que es una proteína. Se empieza describiendo el descubrimiento de sus unidades elementales, los aminoácidos, y se acaba relatando los acontecimientos concretos que condujeron a la determinación de la estructura tridimensional de la hemoglobina. A lo largo del texto se describe también cómo se contestó a toda una serie de preguntas cuya respuesta fue fundamental para alcanzar esta meta. Por ejemplo, ¿en qué radica el valor nutricional de las proteínas?, ¿cuáles son las fuerzas que mantienen plegada una proteína?, ¿existen las macromoléculas, ¿qué es una proteína desnaturalizada?, ¿cristalizan las enzimas?. Respondiendo a estas y otras cuestiones se gestó en parte el nacimiento de lo que hoy conocemos como Biología Molecular.
Finalmente, el libro consta de un glosario de personajes y otro de términos. El primero consiste en una serie de breves reseñas biográficas sobre los actores de la historia que se relata, los científicos que participaron en los principales descubrimientos. En el segundo se explican y definen los términos científicos empleados. La existencia de este segundo glosario facilita la lectura del libro, haciéndolo asequible a un público menos especializado.
Autor: Álvaro Martínez del Pozo, profesor del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Químicas UCM.
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