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17-03-2009 Madri+d
Este descubrimiento es significativo ya que incrementa nuestro conocimiento sobre cómo las estrellas forman elementos pesados -como el oxígeno, carbono y hierro- y los expulsan al medio interestelar, haciendo posible el desarrollo de la vida.
Los astrónomos estaban confusos desde hace tiempo a causa de un extraño fenómeno: ¿Por qué los telescopios nunca detectaban estrellas ricas en carbono en el centro de nuestra Galaxia cuando sí se habían encontrado en otros lugares? Así, mediante el uso de los potentes detectores infrarrojos de Spitzer, un equipo de investigación ha encontrado estas escurridizas estrellas de carbono en el centro de nuestra Galaxia.
NASA/JPL
"El polvo que rodea las estrellas emite fuertemente a longitudes de onda infrarrojas", comenta Pedro Garcia-Lario, miembro del equipo de investigación, y astrónomo del European Space Astronomy Center (el centro dedicado a las ciencias del espacio que la Agencia Espacial Europea tiene en Villafranca del Castillo. Madrid) y miembro de la Red de Astrofísica de la Comunidad de Madrid, ASTROCAM, co-autor del artículo sobre este tema que aparece en la revista especializada Astronomy & Astrophysics del mes de Febrero.
"Con los espectros obtenidos por Spitzer, podemos determinar fácilmente si el material expulsado por las estrellas al medio circundante es rico en oxígeno o rico en carbono".
El equipo de científicos analizó la luz procedente de 40 nebulosas planetarias -burbujas de gas y polvo que rodean estas estrellas- mediante el espectrógrafo infrarrojo de Spitzer. Analizaron 26 nebulosas en la dirección del centro de nuestra Galaxia -una región denominada "Bulbo Galáctico"- y 14 nebulosas planetarias en otras partes de la Galaxia.
Los científicos descubrieron una enorme cantidad de silicatos cristalinos e hidrocarburos policíclicos aromáticos, dos sustancias que indican la presencia de oxígeno y de carbono, respectivamente.
Dicha combinación no es usual. En nuestra Galaxia, el número de estrellas conocidas que contienen una envoltura de gas y polvo en las que se detecta la presencia simultanea de material rico en oxígeno y rico en carbono es muy escaso y se encuentra únicamente en torno a sistemas binarios de estrellas. Este equipo de investigación, sin embargo, descubrió que la presencia del polvo que combina carbono y oxígeno en el Bulbo Galáctico solo se puede explicar en este caso como consecuencia de un cambio reciente en la química experimentada por la estrella.
Los científicos creen que mientras las estrellas centrales de estas nebulosas planetarias del Bulbo Galáctico envejecen y mueren, sus elementos más pesados no son capaces de alcanzar las capas más externas, como ocurre en otras estrellas similares en otras regiones de la Galaxia. Sólo en los últimos instantes de su vida, cuando se expande y expulsa violentamente casi toda su envoltura externa, el carbono es detectable. Y es en ese momento cuando los astrónomos lo ven en la nebulosa que rodea a la estrella.
"El carbono que se produce a través de estos "pulsos térmicos" periódicos se transporta de manera poco eficiente a la superficie de la estrella, justo al contrario de lo que se observa en estrellas del disco de nuestra Galaxia, más pobres en metales", dice García-Lario. "Sólo se hace visible cuando la estrella está a punto de morir".
Este estudio apoya una hipótesis que explica por qué el carbono en algunas estrellas no alcanza la superficie de las mismas. Los científicos creen que las estrellas pequeñas -aquellas cuya masa es una vez y media la del Sol- ricas en metales, no llevan el carbono a la superficie a medida que evolucionan. Las estrellas del Bulbo Galáctico tienden a ser ricas en metales, de forma que los datos de Spitzer apoyan esta hipótesis. Con anterioridad a este estudio, ninguna observación había apoyado dicha teoría.
Estos procesos de envejecimiento y expulsión de materia son típicos de todas las estrellas. A medida que evolucionan y mueren, queman progresivamente elementos cada vez más pesados, desde hidrógeno hasta hierro. Al final de sus vidas, algunas estrellas se convierten en "gigantes rojas". Estas estrellas moribundas se hacen tan grandes que si las colocáramos en el lugar que ocupa el Sol hoy en día, su borde más externo tocaría la órbita de la Tierra. Así, al pulsar estas estrellas -perdiendo masa en el proceso- y luego al contraerse, arrojan al exterior casi todos sus elementos más pesados. Esos elementos son los constituyentes de los planetas, incluida la Tierra (así como de los seres humanos y otras formas de vida que pudieran existir en el universo).
José Vicente Perea-Calderón del European Space Astronomy Center en Villafranca del Castillo, Madrid; Domingo Aníbal García-Hernández del Instituto de Astrofísica de Canarias, en Tenerife; Ryszard Szczerba del Nicolaus Copernicus Astronomical Center en Torun, Polonia (investigador invitado por ASTROCAM en noviembre-diciembre de 2007); Matt Bobrowsky de la University of Maryland, College Park, USA.
El Jet Propulsion Laboratory (JPL, NASA), Pasadena, Calif., gestiona la misión del Telescopio Espacial Spitzer para el Science Mission Directorate (NASA), Washington. Las operaciones científicas son dirigidas en el Spitzer Science Center situado en el California Institute of Technology, también en Pasadena. Caltech gestiona JPL para NASA. ASTROCAM S-505/ESP/000237 es un proyecto financiado por la Comunidad de Madrid (DGUI, Consejería de Educación) bajo el IV Plan Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica (IV PRICIT).

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