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22-01-2009 cam
Mañana abre sus puertas la exposición ‘Antonio Campillo’. Un total de 110 piezas entre esculturas de pequeño y gran formato de tema profano y religioso, retratos, dibujos y tallas religiosas de sus inicios forman la muestra más completa y selecta de la obra realizada por este maestro escultor nacido en la Era Alta en 1926. Caja Mediterráneo, Comunidad Autónoma y Ayuntamiento de Murcia patrocinan esta exposición que se exhibirá conjuntamente en cuatro espacios: el centro de arte Palacio Almudí, la sala de exposiciones CAM, la iglesia museo San Juan de Dios y la Glorieta de España.
El presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel; el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara; y el presidente territorial de Caja Mediterráneo, Ángel Martínez, inaugurarán mañana en el Palacio Almudí a las 20:00 horas “la exposición más importante y ambiciosa que jamás se ha realizado de ningún escultor murciano”, tal y como ha expresado esta mañana Ángel Martínez en la presentación de la muestra. Las obras, que se exhibirán hasta el 22 de marzo, proceden de colecciones públicas y privadas.
En la sala de las columnas del Almudí se exhibirán 32 piezas de la escultura personal realizada por Campillo en bronce y madera. En este espacio se podrán ver las obras más recientes del maestro, incluida una escultura en la que lleva trabajando los últimos ocho meses y que él ha bautizado como ‘La Pechugona’. Se trata de una figura de madera de 2,20 metros que representa a una mujer sentada con un libro en la mano.
El espacio de la iglesia museo San Juan de Dios mostrará una selección de una treintena de relieves y esculturas de busto redondo de temática religiosa. Mientras que en la sala de exposiciones CAM se podrán ver retratos, dibujos y esculturas de formato pequeño, realizados en barro, bronce y madera. Se trata de una colección de más de cuarenta piezas de la obra cívica de Antonio Campillo. Justo al lado de la sala CAM en la calle, en la Glorieta de España, se exhibirán siete macroesculturas de bronce sobre acero corten.
Las tres salas de la exposición permanecerán abiertas al público hasta el domingo 22 de marzo de 10:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas de lunes a sábado y los domingos de 10:00 a 14:00 horas.
La difusión de la cultura en todas sus vertientes es uno de los tres pilares sobre los que se sustenta la Obra Social de Caja Mediterráneo desde sus orígenes. En este sentido, el presidente territorial de CAM ha recordado que “nuestra Obra Social ha tenido y tiene como compromiso primordial promocionar a nuestros artistas; y en el caso de Antonio el apoyo que siempre ha encontrado en nosotros se ha visto compensando con creces”. La relación entre Antonio Campillo y Caja Mediterráneo es antigua y estrecha, tal y como atestiguan los magníficos relieves alegóricos que presiden la fachada de la sede de CAM en Murcia y otros muchos situados en diferentes oficinas de la región, así como las diversas exposiciones individuales y colectivas organizadas por CAM, donde Antonio Campillo ha participado.
Maestro Antonio Campillo
Campillo comenzó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Económica, donde recibió clases de Pedro Sánchez Picazo. Fue aprendiz en el taller del escultor Juan González Moreno. En esos primeros años desarrolló las peculiaridades y técnicas esenciales que definen su obra: el dibujo y el dominio del barro y de la talla en madera y piedra.
En el año 1943 se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia. Allí comenzó con una de las materias que más satisfacciones le han dado en su trayectoria: el modelado. Gracias a su habilidad en este terreno, en 1965 obtuvo la cátedra de modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba.
Dos años después fue becado por la Fundación Juan March y expuso en sala Quixote su obra Venus en Bicicleta, con la que obtuvo el Premio Nacional Salzillo por segunda vez. Su obra se vio relanzada en el año 1970, cuando el Ayuntamiento de Madrid le encargó las esculturas de las fuentes de su Plaza de España.
En los años de su plenitud artística y personal, Campillo realizó una serie de viajes al extranjero: Francia, Alemania, Italia… El encuentro con el arte italiano fue definitivo para el escultor, que se sintió imbuido por un arte rico y vital. Ese carácter voluptuoso se encarnó en el cincel de Campillo en forma de voluminosas mujeres, que observan satisfechas al espectador que fija la mirada en ellas. Son formas carnales en toda la extensión de la palabra, rotundas, pero próximas, relajadas y felices, en las que Campillo expresa su pasión y la sabiduría de una técnica que domina a la perfección. Pese a su opulencia, se trata de seres delicados, exquisitos, elegantes. Así las intenta transmitir Campillo, que reconoce que se trata de modelos recogidos de la realidad más cotidiana.
En los años 80 y 90 participó en numerosas exposiciones colectivas, entre las que destaca la Exposición Universal de Sevilla en 1992, que le dio la oportunidad de participar en el Pabellón de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
En 1998 realiza la obra Nazareno, para el Ayuntamiento que aún hoy se puede contemplar esta escultura en la Glorieta de España. En la actualidad trabaja en su casa estudio del camino del Badel, en la huerta murciana, muy cerca de sus orígenes.
La obra de Campillo
Antonio Campillo ha contribuido a situar a Murcia en lugar preferente de la cultura nacional. Es además un artista desinteresado que ha donado numerosas obras que pueblan calles, museos, iglesias, centros oficiales y jardines en todo el territorio nacional. Su obra es personal y auténtica como pocas. Una obra importante en número, pero, sobre todo, en calidad, que ha entrado también en las casas particulares. Sus maternidades, sentadas en mecedoras, y sus mujeres ligeras de equipaje pedaleando despreocupadamente se han convertido en mudos testigos de nuestro entorno.
Campillo domina el retrato a la perfección, se siente cómodo copiando gestos y actitudes que plasma con habilidad en sus esculturas. Realizó muchos en su primera época, en la que también se volcó con la obra religiosa. En este terreno, el escultor ha intentado realizar una obra que, respetando a los maestros más clásicos, fuese, al mismo tiempo, rompedora con la tradición murciana. Son vírgenes desprovistas de adornos, de una sencillez que apasiona y desconcierta a la vez; niños que sorprenden, flotando ingrávidos ante la madre.
Barro, madera, bronce, piedra… los materiales más diversos carecen de secretos para Campillo, que sabe extraer auténticas melodías del interior de unas materias aparentemente inertes y mudas. El barro fue el primer material que utilizó. Posteriormente ha trabajado en escayola, un material con el que se siente muy cómodo. No obstante, el material con el que se ha sentido más interesado últimamente es la madera que suele modelar directamente.
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