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23-03-2009 C. de Madrid
El Complejo ‘El Águila’ de la Comunidad acoge fotos,
documentos, películas, vestuario y autógrafos, entre otros
La muestra parte de Madrid y viajará, hasta el 2010, a
ciudades como Almagro, Buenos Aires, Sevilla o Córdoba
23,mar,09.- Con este sugerente título, Arte y provocación, la
viceconsejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Concha
Guerra, y la directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas, Isabel
Rosell, presentaron esta mañana la exposición que recoge, por primera
vez, el legado del gran artista Miguel de Molina. La muestra, organizada
por la Fundación Miguel de Molina y la Comunidad de Madrid, podrá ser
visitada, desde mañana hasta el 17 de mayo, en la Sala de Exposiciones
del Complejo El Águila de la Comunidad y posteriormente viajará por otras
ciudades como Almagro, Buenos Aires, Córdoba o Sevilla.
Arte y provocación hace un recorrido por los momentos más
importantes de la vida artística, social y creativa de Miguel de Molina, de
cuyo nacimiento se cumplió el centenario el 10 de abril del pasado año. La
exposición comienza con una cronología de su vida en la que se podrá
admirar fotografías de los personajes con los que mantuvo una estrecha
relación, tanto amistosa como profesional, desde Pastora Imperio, a
Manolete, Jacinto Benavente, Manuel de Falla o Lola Flores, hasta
importantes personalidades de Argentina y México, como Agustín Lara,
María Félix o Eva Perón.
Otra parte importante de la muestra es la colección de carteles de
teatro y cine, con algunos emblemáticos como el del Amor Brujo y de sus
actuaciones en Argentina, como la del Teatro Odeón. También podremos
realizar un paseo por su filmografía y descubrir imágenes recuperadas de
sus primeros cortos como Luna de Sangre y Manolo Reyes, o su
largometraje Esta es mi vida, donde interpreta algunas de sus más
reconocibles canciones, como La Bien Pagá, La Hija de Don Juan Alba y
Viva Sevilla.
Lo más llamativo de esta exposición de más de 400 piezas es su
vestuario, un aspecto de su carrera esencial, ya que era el propio Molina
el creador y supervisor de toda su confección. En la muestra sorprenden
16 de sus emblemáticas blusas y 41 pares de botas con originales diseños
que Molina utilizó en sus actuaciones.
Acompaña a esta exposición la publicación de ‘Miguel de Molina’,
libro que reúne el legado del artista y en el que colaboradores, expertos y
allegados describen, desde la admiración o su estrecha vinculación con él,
las diferentes facetas de Molina. Entre otros, participan Natalia Figueroa,
Pedro Mansilla, José Blas Vega, Diego Galán, Roger Salas, Juan de Loxa,
Carlos Herrera o Salvador Valverde.
El libro se completa con una serie de testimonios, de personalidades
de ayer y de hoy, como Gómez de la Serna, Carlos Arniches, Alberti,
Andrés Segovia, Pasión Vega, José Menese, Rafael, Vitorio y Luchino,
Miguel Ríos, Sara Montiel o José Sacristán, entre muchos otros.
Miguel Frías Molina
El artista conocido como Miguel de Molina (Miguel Frías Molina) nació el
10 de abril de 1908, en el barrio de Capuchinos, de Málaga. En su
autobiografía “Botín de guerra”, cuenta:
“Yo llegué al mundo en una España en la que reinaba Alfonso XIII y
en una Andalucía en la que quienes gobernaban eran la pobreza, el
hambre, los terratenientes, la ignorancia (…) El mundo del teatro me
fascinó. Con 13 años ya decidí que un día sería artista.”
“En Madrid, fui aprendiendo de los maestros del cante y el baile en
el mítico Villa Rosa de la Plaza de Santa Ana. Fue en el 31 cuando se me
despertó la idea de subir a un escenario como artista del baile y la canción
andaluza (…) Debuté en el Teatro Romea de Madrid. Entonces nacieron
mis famosas blusas, que diseñé y cosí yo mismo. Manuel de Falla, Laura
de Santelmo, Lamote de Grignon, Tony Triana, mi primer Amor Brujo…Yo
era un don nadie y compartí escenario con estos mostruos”.
“El 10 de noviembre de 1939 estaba de nuevo en Madrid, trabajando
en el Teatro Pavón cuando, de pronto, tres tipos aparecieron en mi
camerino y me obligaron a que les siguiera. Fui raptado hasta los altos de
la Castellana donde me dieron una feroz paliza”.
Miguel de Molina fallece en su casa de Buenos Aires el 4 de marzo
de 1993. Sus restos se encuentran en el Panteón de Actores del
cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires.
Molina en ‘El Águila’
El espacio expositivo de Arte y provocación forma parte de un conjunto de
edificios de uso cultural que actualmente dan cabida al Archivo Regional
de la Comunidad de Madrid y a la Biblioteca Joaquín Leguina. Todo el
complejo pertenecía a la antigua fábrica de cervezas El Águila, que
comenzó a edificarse en los años 1912-1914, según el proyecto del
arquitecto Luis Sáinz de los Terreros, en estilo neomudéjar de ladrillo, con
reminiscencias de carácter anglosajón.
En 1994, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la
Comunidad de Madrid convocó un concurso de ideas de carácter nacional
para la rehabilitación del edificio, cuyo jurado premió por unanimidad la
propuesta de los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno García-
Mansilla.
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